El Museo Nacional Colegio de San Gregorio dedica un ciclo de cine para homenajear el 50 aniversario del único triunfo de dos realizadores españoles en el Festival Internacional de Cine de Cannes. El ciclo contará con la presencia de Pedro G. Romero, artista plástico y crítico de arte especialista en cultura popular (ha compilado el mayor archivo sobre la iconoclastia en España 1845-1945), que impartirá la conferencia: 'La exaltación de la visión. Fuentes y vertientes distintas para la lectura de Fuego en Castilla de José Val del Omar'.
Como se suele decir, no existen las casualidades, y lo cierto es que fue aquel de 1961 un festival memorable y políticamente explosivo para el cine español.
Buñuel presentaba una película cargada de elementos transgresores, como el intenso deseo sexual y la burla a la caridad cristiana, transformando lo que para la censura franquista había pasado por un inocente guion, en una bomba de relojería.
Val del Omar proyectaba él mismo un documental que rebosaba de una nueva mística vanguardista e insólita, reforzada por una técnica irrepetible de gran poder conmocionador: el desbordamiento apanorámico de la imagen por techos y paredes de la gran sala del Festival.
De esta manera, misticismo y sacrilegio compartieron sus destinos en Cannes… y triunfaron.
Vanguardia y documental
Si conceptos como vanguardia y documental, vinculan la producción artística de Buñuel y Val del Omar durante la época republicana, lugares tan dispares como París, Las Hurdes o México, conservan la huella de su paso.
Buñuel y Val del Omar se conocieron en los años 30 en la Residencia de Estudiantes madrileña, compartieron amistad con Federico García Lorca, y se reencontraron en México en el año 60. Si la obra de Buñuel representa la vanguardia histórica del cine español en los años 30, la del Val del Omar sirve de enlace entre dicha etapa y el cine experimental de los años 70 y 80.
Sus obras premiadas el mismo año en Cannes cierran este ciclo de paralelismos y coincidencias, con una única salvedad: la de Buñuel, que dura una hora y media, fue rodada en tres meses y la del Val del Omar, de apenas veinte minutos, tardó tres años en concebirse y realizarse en el Museo Nacional de Escultura, hoy Museo Nacional Colegio de San Gregorio.
Cine de vanguardia
Hoy. Conferencia sobre Val del Omar. Pedro G. Romero, crítico de arte especialista en cultura popular y artista plástico. Documental 'Fuego en Castilla. José Val del Omar' (duración 20').
Mañana. Proyección de 'Viridiana'. Luis Buñuel (duración 90').
Lugar y hora. Capilla del Colegio de San Gregorio. 20:00 horas. Entrada libre hasta completar el aforo.
Viridiana
La vuelta de Buñuel al cine español
La primera colaboración cinematográfica entre Luis Buñuel y Paco Rabal, 'Nazarín', permitió al director turolense volver a España. La película sobre las desventuras de un sacerdote en el México de Porfirio Díaz y sus dudas existenciales, gustó a la jerarquía católica española, recordaba hace unas semanas Daniel Roldán en una crónica sobre los 50 años de 'Viridiana'. En un momento en que el régimen franquista levantó la mano para que regresaran miles de exiliados, no puso pegas para que Buñuel rodara su primera película española tras la Guerra Civil. El resultado fue 'Viridiana', un filme que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes un 18 de mayo de 1961 y está considerada una de las obras maestras del cine mundial. La película, protagonizada por Silvia Pinal, Fernando Rey y Francisco Rabal, fue exhibida en la última jornada del certamen cuando el jurado ya tenía casi decidido el palmarés. Quizá por ello compartió galardón con un filme francés, 'Una larga ausencia', de Henri Colpi. Buñuel estaba medio enfermo en París y avisó de que él no viajaría a Cannes, por lo que el entonces director general de Cine, José María Muñoz Fontán, subió a recoger la Palma. El impacto que provocó el filme fue enorme. En España, sin embargo, tardó 16 años en ver la luz. El ministro de Información y Turismo defenestró a Muñoz Fontán, y no solo prohibió su exhibición, sino que ordenó la destrucción de todas las copias, aunque su brazo no alcanzó a quemar el negativo que quedó en París, gracias al cual la obra no se perdió. El veto se prolongó hasta la muerte de Franco, quien, según cuenta el propio Buñuel, vio 'Viridiana' en más de una ocasión y no se escandalizó, pese a lo cual rehusó revocar la decisión. La versión final de película había llegado a Cannes la víspera de su proyección, sin pasar por la censura gracias a una triquiñuela sobre la necesidad de someterla en Francia al proceso de sonorización. «Nos temíamos lo peor si antes de su estreno en Cannes era visionada por el director general de Cinematografía», según ha recordado recientemente Pere Portabella, el productor de 'Viridiana'.
Fuego en Castilla
Val del Omar retrata Valladolid en 20 minutos
José Val del Omar (Granada, 1904-Madrid, 1982) fue uno de los miembros de la llamada Edad de Plata, que anticipó muchos avances técnicos, como el concepto de visión táctil o el sonido diafónico. En 1960, tras dos años de rodaje y montaje, José Val del Omar concluyó la película 'Fuego en Castilla'. Su duración de apenas veinte minutos, sus singulares características técnicas y sonoras, y desde luego su originalidad y rareza, la apartan de la distribución comercial en cines, como recordaba Jorge Praga en un artículo de 'La Sombra del Ciprés'. Aun así recibe varios premios, especialmente el premio de la Técnica en el festival de Cannes de 1961. En Valladolid se pudo ver en la Seminci de 1982, y recientemente el Museo de San Gregorio le ha dado cabida y proyección permanente entre su colección. «A pesar de esta escasa atención en Valladolid, y en todo el país, no hay ninguna otra obra que esté a la altura de su esfuerzo por capturar la ciudad a través de su expresión más internacional, la Semana Santa, en conjunción con su centralidad castellana, con su capitalidad del páramo», sostiene Praga. Las imágenes de la película se gestan en lo que entonces era el Museo de Escultura, en los pasos procesionales y en paisajes de páramo, agua y cielo, abstractos y a la vez reconocibles. La identidad vallisoletana se acrecienta con la incorporación en la banda sonora de un largo taconeo de Vicente Escudero. Son fuentes usadas en muchos otros documentales, pero a las que Val del Omar otorga un tratamiento distinto, alejado de la narración o el discurso artístico o histórico. Las esculturas, aisladas, ofrecidas a la cámara, son exploradas con la táctil-visión, una combinación de tratamiento de la luz, movimiento de cámara ymontaje que pretende llevar al espectador una impresión sensorial más intensa y completa. «Las estatuas de Berruguete y Juan de Juni olvidan su quietud inerte y proyectan una sensación desgarrada, fantasmal, algo que no es vida ni muerte, sino un extraño puente entre los dos polos, una superación deambos que roza la mística de lo indecible», escribe Jorge Praga en su artículo.




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