Cuando el coche se desliza no olvide mirar siempre hacia donde quiere usted ir y no hacia donde el coche se va.
Cuando el coche se desliza no olvide mirar siempre hacia donde quiere usted ir y no hacia donde el coche se va. :: lmdm

Conducción

La técnica básica de la conducción sobre nieve

16/01/2012 - 09:16
SANTIAGO DE GARNICA

Sobre la nieve, tener cuidado es imprescindible pero no suficiente. Conducir es una técnica que no se improvisa. He aquí una serie de pautas básicas que debemos dominar cuando el asfalto se cubre de blanco, desde como conocer el nivel de adherencia hasta como actuar con las manos, pies y la propia mirada cuando nuestro coche empieza a deslizarse fuera de control

 

Llegan las primeras nieves y nos sorprenden cuando en realidad ya deberíamos estar preparados. Esta preparación pasa por  llevar neumáticos de invierno o en su defecto cadenas. En España, su utilización está sujeta al Reglamento General de Vehículos, basado en el Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, que dice: “Cuando sea obligatorio o recomendado el uso de las cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberán colocar, al menos, en el eje de las ruedas motrices dichas cadenas o dispositivos antideslizantes o bien utilizar neumáticos especiales”.

Por supuesto el coche debe estar en perfecto estado de revisión y vigilaremos sobre todo  luces, líquido  lavaparabrisas anticongelante y limpiaparabrisas. Y cuidado con la  batería que sufrirá mucho con el frió y por el uso intensivo de sistemas eléctricos.

Si el coche ha dormido en el exterior y tiene nieve acumulada, la retiraremos pero no solo la que impide la visión sino también el resto para evitar que se desprenda durante la marcha causando molestias y peligro al resto de conductores.

Suavidad y saber mirar

En cuanto a la conducción en sí, lo primero que hay que conocer cuando se circula con nieve es el nivel de adherencia que tenemos. Para ello debe frenar, y en un lugar donde no se genere riesgo,  de menos a más (muy progresivamente) hasta notar cuando las ruedas comienzan a bloquearse pero al llegar a ese punto suavice la presión sobre el pedal par no derrapar.

Hay que tener cuidado pues al circular en una carretera nevada y según pasan los kilómetros se tiende a incrementar la velocidad al ver que no pasa nada. Ahora bien cuando de pronto hay que reducir la velocidad se constata la falta de adherencia; las ruedas se bloquean, el coche se hace incontrolable  y nos podemos dar de frente con la realidad, léase la cuneta, un árbol o, lo que es peor, otro coche .

La regla a seguir es conservar las ruedas delanteras rectas tanto cuando se acelera como cuando se frena y siempre actuar con suma suavidad con el volante y con los pedales del acelerador, freno y embrague. Si llevamos un coche automático comprobaremos si el cambio tiene una posición W (winter  por invierno) en la que realizará los cambios más suavemente.

Si aún así y a velocidad reducida el coche se nos va de las manos,no frene ni acelere, pise el embrague para recuperar la adherencia. Y siempre mire hacia donde quiere ir, y  no hacia donde se va el coche; así su cerebro mandará las órdenes correctas  a sus manos pues no olvide que siempre se acaba hacia donde se dirigen los ojos.

  

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