Las nanas están de moda. Sea para olvidar con su arrullo el ruido de la crisis o porque hay muchas partituras desconocidas dedicadas a velar por el sueño de los más pequeños, varias han sido las incursiones discográficas recientes en el género. Ana Häsler y Enrique Bernaldo de Quirós, sin buscarlo, se han encontrado subidos a esa ola. Su disco 'The little horses' salió el día de Navidad pero no será hasta mañana cuando se presente en directo en el Teatro Zorrilla. Múltiples casualidades fraguaron este trabajo cuyo beneficio irá a parar a la Fundación Música Abierta, de Urueña.
«Rosa, presidenta de la fundación, nos fue a ver a un concierto sobre compositores del III Reich en la Fundación Juan March de Madrid. A partir de ahí, de la historia de una nana de Ilse Weber y de otra composición que les había regalado Josep Soler, que era una nana, partió este disco», explica Häsler. Weber vivió en el gueto de Terezín y murió en Auschwitz, «la leyenda dice que ella componía y les cantaba nanas a los niños y al parecer fue voluntaria a la cámara de gas para seguir cantándoles».
Häsler disfruta mucho con este género «porque es como volverte pequeñito en el mejor sentido. Un cantante con roles operísticos puede ser tan apabullante como el límite de su voz. En cambio, el mundo de la canción supone lo grande de lo pequeño, donde todo se expresa en pocas notas y minutos. La nana es entrañable y tan delicada como para cumplir su finalidad, dormir a un niño».
Proyectos personales
Con un aguafuerte de su padre, el pintor suizo Rudolf Häsler, que expuso en dos ocasiones en la sala Pimentel de Valladolid, el disco 'The little horses' toma el nombre de una nana de Aron Copland, una de las 21 que forman el disco. «Me gusta porque hay trabajos para piano, de estreno, clásicos y en cinco idiomas». Mezzosoprano y soprano en varias óperas, Häsler ha visitado los escenarios vallisoletanos con la producción del Teatro de la Zarzuela, 'Los Gavilanes' y con el 'Don Quijote' de Cristóbal Halffter. «La ópera es increíble, es la suma de todas las artes. Pero cuando trabajas en una te das cuenta de que eres el instrumento en el proyecto de otro. Sirves a la música del compositor, pero también, por suerte o por desgracia según los casos, al director de escena», explica la cantante. «El mundo de la canción me apasiona porque si logras el 'partner' ideal, como me ha pasado desde que encontré a Enrique, puedes hacer tus proyectos, elegir el programa y enfrentarte cara a cara con el público». Eso es lo que verán mañana en el Teatro Zorrilla, hora y media de música, «sin trampa ni cartón».
Hijo de madre rusa y padre español, Enrique Bernaldo de Quirós ha sido la ayuda fundamental para las canciones de cuna rusas. Häsler, de padre suizo y madre cubana, sintetiza la tradición europea y la hispanoamericana. «Se conoce poco la música de Hispanoamérica, pero hay desde lo más refinado y exquisito, que podría atribuirse a un compositor europeo, a lo más étnico y rítmico». Con el pianista ha logrado abordar repertorios de los que la ópera le había alejado. «Ambos tenemos sensibilidad literaria, a fin de cuentas las canciones son poesías con música», cuenta Häsler. La mezzosoprano reconoce que la ópera ha sido tocada por el imperio de la imagen, «pero solo se impone en repertorios y papeles muy ligeros. Sí sé de algunos cantantes vetados por gordos o por no ser tan guapos como otros, pero en mi experiencia personal, solo los buenos cantantes trabajan en grandes papeles. Por otra parte para cantar hay que estar bien alimentado, exige un gran esfuerzo y un cuerpo débil no puede albergar una voz potente. Pienso sobre todo en papeles wagnerianos por ejemplo, demandan cantantes fuertes».
El concierto
'The little horses y otras canciones de cuna'. Presentación a cargo de Ana Häsler y Enrique Bernaldo de Quirós.
Día 15. 20:30h. Teatro Zorrilla
Precio entradas. Desde ocho euros.




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