Ahora mismo, si David Choe vendiese sus acciones de Facebook, su cuenta corriente se llenaría de ceros hasta alcanzar los 200 millones de dólares. Hay que reconocer que el caso de este grafitero de Los Ángeles es, cuando menos, curioso. No sabemos si por casualidad, o por una gran visión de futuro, Choe apostó a caballo ganador hace siete años, momento en el que Sean Parker, cuando aquello presidente de Facebook, le encargó que pintara las oficinas de su compañía.
El grafitero tenía dos opciones para cobrar por su trabajo: al momento, recibiendo unos miles de dólares en efectivo, o en forma de acciones de Facebook. Y ahí radica lo curioso. Choe, un joven de origen humilde que estaba comenzando a salir adelante en la vida, optó por la segunda, aún desconociendo el éxito que tendría dicha red social.
David Choe creció en un barrio oriental de Los Ángeles. En su adolescencia se vio involucrado en numerosos delitos durante su periplo por Estados Unidos, Europa del Este e incluso África -llegó incluso a pasar por la cárcel-, pero todo cambió cuando con 21 años volvió a Los Ángeles y se apuntó a la Escuela de Arte de California. A partir de ese momento, su 'estilo sucio' empezó a propagarse y ahora su influencia comienza a ser notable dentro del gremio, más aún desde el estreno de 'La Red Social', donde sus murales fueron rescatados para el rodaje.




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